RECORDANDO: comerciantes pintorescos de Puerto Plata

>> 21 de febrero de 2009



Entre los comerciantes pintorescos de Puerto Plata, podemos mencionar a Compay y su mercado de la calle Dr Zafra Esq. Mella. Hay! Del que le voceara: "Compay va` chocar".
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Sr Guisa, comerciante. 20 de Dic Esq Margarita Meras. Comprador de metales.
Quien de nosotros no vendió cobre, bronce, aluminio al comerciante Guisa. Una anécdota: Mi primo Armando Calderón (Poti), cuando iba a venderle un trozo de metal solía pegarle un imán en la parte de abajo del peso para aumentar el pesaje y recibir mejor pago. Para poder distraer a Guisa, Poti acostumbraba a darle una demostración de levantamiento de pesa. Dicha pesa consistía en dos aceitunas clavadas en los extremos de un palillo dental. Poti hacia todos los gestos de esfuerzos para poder levantar aquella pesa y llevársela a la boca. Para tan divertido espectáculo, el juego de pesa era ofrecido por Guisa. Poti siempre tenia problemas para encontrar el imán en la próxima venta.

Sr. Urbano, comerciante. 20 de Dic Esq. Margarita Mear. Quien de nosotros, con 5 centavos, no aparejo un cordel de pesca en la tienda del señor Urbano. 3 centavos de nailon, i centavo de anzuelos y un centavo de plomo.

Sr. Güifi, comerciante. 20 de Dic Esq. Mella. Lo espectacular de este comerciante era la peculiar ñapa que nos daba los sábados. Él tenia colgado un muñeco de cartón articulado del cual pendía una cuerda que le bajaba por la parte de atrás, alaba la cuerda y el muñeco encogía las piernas y subía los brazos. Con varios alones los niños quedábamos servidos. Para una repetición de ñapa tenia que volver a comprar he ir acompañado de otro niño que, ese día, no hubiera visto la musaraña del muñeco.

Sr. Ruso. Vendedor de café tostado desde su domicilio. Este era un personaje huraño. Recuerdo que del sé decía que fue torturado por Trujillo y desde entonces se convirtió en el héroe que yo conocí. Su casa estaba ubicada en la calle 16 de Agosto, casi Esq. 12 de Julio. Muy cerca en donde empezaba el barrio Los Castillitos. Su casa estaba al pie de la acera y era un poco alta, había que subir dos peldaños para asomarse al ¼ de puerta que mantenía abierta por donde vendía café. Cuando los niños pasábamos frente a su casa podíamos ver que en el canto del ¼ de puerta se dejaban ver varias monedas de 1 y 5 centavos las cuales servían de señuelo para los amantes de lo ajeno. Cuando uno se decidía a cogerla se llevaba la sorpresa de que estaban sujetas (clavadas) y daban corriente. Sobre este personaje puede dar referencia Chichi Scotto.

Por el momento me despido, pero no sin antes, extenderle un mis mas afectuosos saludos.

abrazo/Manuel calderon.
Oslo, Noruega.

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