Hombre pide ayuda para matar bacteria “come carne” en una de sus piernas

>> 4 de octubre de 2013

Juan Dolio, San Pedro de Macorís.- Hace once años que Alex Rodríguez de la Rosa, un hombre de 40 años, llegó a Bávaro buscando mejorar su situación económica y de vida, aspiración que quedó truncada tras sufrir un aparatoso accidente que hoy lo tiene viviendo un verdadero calvario, que lo ha llevado a la caridad pública para sobrevivir y sanar de una bacteria que ahora le come su pierna derecha.


La falta de 140 mil pesos, 80 para unos clavos y el resto para la operación, lo tiene desesperado y no sabes qué hacer, “porque quisiera seguir dándole de comer a seis hijos que tengo”.

Aseguran familiares y amigos que el rostro alegre cambió para uno apesadumbrado y triste y de juguetón y cuentista que era pasó a ser un hombre triste y apenado.

Si la sensibilidad humana lo premia y logra que alguien le done los recursos, Alex será operado en el hospital Darío Contreras en Santo Domingo.

"Déjenme morir. Esta vida así es muy difícil", le implora a cada rato a su tío 

Ramón Rodríguez, quien lo sacó de Bávaro y lo llevó a vivir al sector conocido como Los Solares, en Juan Dolio, San Pedro de Macorís, para atender de él.

Alex recordó que ya son dos los años desde que un carro Toyota Canry lo chocó y lo dejó inválido, cuando salió a arreglar una lavadora.
El hombre casi no ríe porque el dolor y la picazón que le provoca la bacteria “come carne”, solo le permite dedicarle tiempo a pasarse un paño por la pierna atrofiada.

Su tío Ramón, que lo apartó de sus hijos, para ayudarlo a sobrevivir hasta ver si alguna persona o institución caritativa puede ayudar a salir de un calvario, que le va consumiendo la vida poco a poco, escasamente puede con los gastos de la casa con el precario sueldo que recibe por su trabajo como cuidador de una villa en Juan Dolio, de San Pedro de Macorís.

En la comunidad de Los Solares, donde ahora se aloja Alex no hay agua potable por la cañería del Inapa, lo que para bañarse tiene que su tío que extraer de pozos de casa de vecinos entes de irse al trabajo.

“Si puedo curarme, puedo ayudar a mis seis hijos e hijas, que tengo dispersos en casas de familias, que han sido bueno  y espero un día con la ayuda de Dios y una mano amiga, volver a trabajar como lo hacía para ayudarlo y ponerlo a estudiar”, exclama con sollozos Alex.

Alex se pasa parte del día en una silla plástica o en la cama, porque tampoco ha podido conseguir una silla de rueda, con lo cual pueda movilizarse.
Ayudas fugaces

Aquel diciembre que se conoció que un hombre en Punta Cana había sido víctima de un aparatoso accidente y que su diagnóstico inmediato era ser inválido, la gente no vaciló en prestar pequeñas ayudas para medicamentos y viajes de médicos a Alex, pero a medida que fue pasando el tiempo, estas fueron desapareciendo, como se está esfumando la vida de este joven hombre, que de encontrar una mano amiga su vida podrás volver a ser útil.

Alex no pierde la esperanza de encontrar a alguien que pueda ayudarlo a regresar cuando no a la normalidad, a una condición donde se pueda ganar el sustento de sus hijos y el suyo propio.

En ese escenario pidió al pelotero de los Yankee de New York, Robinson Canó, de quien dice conoció y correteó cuando niño en la comunidad de El Soco, en San Pedro de Macorís, a que intervenga en su deseo de alargar su vida, prestándole una ayuda, para realizarse la operación que lo llevará a su recuperación.

"Sueño con caminar y ver mis hijos estudiar, pero no puedo desconocer que es costoso y que mi condición hace que las cosas sean mucho más difíciles de conseguir", remató llorando.

Confiesa que tenía una casa propia y un solar en Bávaro, pero que tuvo que vender para recuperar un poco su salud, “pero ya no puedo con las deudas, me están matando junto con la enfermedad”.

“Seguiré aferrándome a la vida, así sea en las difíciles condiciones en la que me ha tocado asumirla, porque sé que algún propósito tiene Dios conmigo por haberme dejado vivo de aquel suceso",, afianzó.

Algunos medicamentos le son suministrados por el Dr Amador del Centro Médico Punta Cana, quien personalmente viaja a Juan Dolio a llevárselo, movido por el raro caso,

Para ayudar a Alex a curar su pierna y matar la bacteria “Come Carne”, puede hacerlo a través de la cuenta del Banco de Reservas 2130056614, a nombre de su tío Pablo Rodríguez.

Por Manuel Antonio Vega

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