KLOSE es el máximo goleador en la historia de los mundiales

>> 9 de julio de 2014

KLOSE EN EL OLIMPO
Ya no hay nadie más. Klose es único. Puede gustar más o menos su estilo, pero los que son irrebatibles son sus números. El alemán es el máximo goleador en la historia de los mundiales con 16 tantos tras anotar el segundo ante Brasil, dejando atrás a algunas de las leyendas más representativas de este deporte: Ronaldo (15), Gerd Müller (14), Just Fontain (13) y Pelé (12). 


El Olimpo es suyo, no tendrá que compartirlo con nadie, podrá pasear desnudo o dejar abierta la puerta del baño. Da igual. La casa es suya, es el mejor entre los mejores. Igual menos mediático. Puede ser. Pero, ¿alguien se atreve a dudar de su efectividad?
Su compromiso con la selección alemana tampoco se pone en duda.En los 136 partidos que ha disputado como internacional, ha anotado 71 goles. El último de ellos, grabado en la memoria de los brasileños como una tragedia nacional. El día fue histórico por la goleada (1-7) y por su ascensión al cielo. Nadie creyó en él cuando Löw decidió incluirlo en la lista. Pocos alemanes confiaban en que pudiera rendir a buen nivel. Sin embargo, ha demostrado a todos que no iba a Brasil de vacaciones, sino a ser parte activa en la consecución de un nuevo título para la Mannschaft.

Cuatro Mundiales, cuatro semifinales

Klose es una leyenda, además, porque es el único que ha llegado a cuatro semifinales (2002, 2006, 2010, 2014), marcando en los cuatro mundiales, como ya hicieran Pelé y Uwe Seeler. La historia le contempla, le mira a los ojos y le aúpa como el mejor delantero de todos los tiempos. Un caso extraño si se mira detenidamente su carrera. De los grandes de Europa, tan solo el Bayern lo ha tenido en sus filas. Y con un resultado inferior al esperado.
Su hábitat natural es la selección alemana, con la que ha rendido siempre bien. Sus números lo ejemplifican todo: cinco goles en Corea y Japón 2002, cinco en Alemania 2006, cuatro en Sudáfrica 2010 y dos en Brasil 2014. Su leyenda sigue creciendo a pasos agigantados. Y, lo ha hecho, sin hacer ruido. Si le hubieran dejado, no habría cambiado de zapatillas nunca, como no lo ha hecho de peinado ni de perfil. Sus rasgos son los mismos que los de hace una década. Lo único que ha ido a peor con el tiempo es su estado físico, que no le permite estar al máximo nivel durante 90 minutos.
Perpetuarse en la historia ante Brasil y en un país que ha visto crecer a algunos de los mejores delanteros de la historia -en particular, a Ronaldo-, es todo un golpe de autoridad. Ha conseguido enfadar a toda una nación, que todos lo odien por ser el delantero más efectivo de todos los tiempos. Si la vida fuera justa, si el fútbol no funcionara por el fanatismo hacia unos colores o una bandera, Klose debería haber sido ovacionado en su ascensión al cielo en ese minuto 57 en el que Löw decidió devolverlo al banquillo para que el planeta fútbol apuntara su nombre en los viejos libros de historia. El alemán ya puede disfrutar de la eternidad el resto de sus días. Eso sí, todavía tiene un partido para ser aún más grande.
infobae.com

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