¿Quién asume las malas prácticas médicas?

>> 13 de julio de 2014

Mary Brazobán es una madre ejemplar, de gran devoción en la iglesia y de largos años impartiendo la enseñanza de la Palabra a los nuevos fieles en Cristo.


Por muchos años venía padeciendo de un mal en su pierna izquierda que requirió una intervención quirúrgica de casi seis horas.
Lo que fue motivo de alegría para la familia, poco a poco se fue convirtiendo en un fastidioso tormento.
El proceso realizado no apuntaba a mejoría alguna. Los días le pasaban dando vueltas en la cama y sentada en retorcimiento de dolor y de molestia.
Después de ver la hinchazón, el drenaje a borbotones y las molestias infernales, la familia decidió regresar al centro donde la operaron.
Los médicos le informaron que su estado era delicado y que debió estar bajo la supervisión de un especialista.
La realidad es que la cirujana responsable de la operación desapareció de la vida de esta paciente sin darle el más mínimo seguimiento.
Hace menos de cinco meses tuve otro miembro en mi iglesia que se sometió a una endoscopía.
Pero se quedó en el proceso.
A los familiares les entregaron el cadáver caliente sin mucha explicación. Solo lo lloraron y lo sepultaron sin más nada que hacer.
Somos testigos de ver cómo en este país el ejercicio de la medicina se ha convertido en algo sumamente difícil.
Aparte de lo costoso que resulta mantener un buen seguro o pagar un tratamiento o la intervención de un especialista, aquí cuando hay un descuido o una mala práctica médica no hay quien asuma ninguna responsabilidad.
Y como dicen los viejos de los campos, “no hay a quién quejarse”.
Lo duro es que esta peligrosa realidad quienes más sufren la consecuencia son los humildes del pueblo.
ssantana[@]hoy.com.do 

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