Enfrentamiento entre Suarez y Niní Cáffaro por goteras en presentación Ballet de Praga

>> 24 de agosto de 2014

Dos persistentes goteras, justo en el centro delantero del escenario de la sala principal, la Carlos Piantini, del  Teatro Nacional, (llamado técnicamente proscenio)  cargaron de agua y verguenzas esa vital  la zona de actuación y obligaron a colocar unos plásticos azules sobre otro rojo, generando una inesperada confrontación personal entre el empresario César Suárez y Niní Cáffaro, director de la institución.


Era la primera vez que el público se hacía testigo de un “mach”  antes de  una presentación internacional de  este nivel.

Antes de iniciar la función, César Suárez salió a pedir excusas por la “escenografía sub-real” en  el centro del escenario (refiriéndose a los cuatro grandes pliegos impermeables que trataban de evitar que el agua inundara todo el escenario) y responsabilizando a la dirección artística del Teatro Nacional de la situación.


Hablando  ante el público que pagó una boleta de tres mil pesos  para disfrutar del Ballet Nacional de Praga, Suárez llamó la atención del Ministro de Cultura, José Antonio Rodríguez,  sobre el descuido y el desorden que considera impera allí y que ha llegado al punto de hacer peligrar un elenco internacional en escena.


Suárez dijo que tuvo que llamar  por teléfono al Teatro Nacional de Praga, en República Checa, para que autorizaran a los bailarines a desarrollar la función, pese al peligro que constituye el agua en escenario para quienes danzan.

Niní Cáffaro, director artístico del Teatro Nacional, respondió casi de inmediato a Suárez en una intervención de cara al público desde su palco, rechazando la responsabilidad por el hecho e indicando que ese defecto está contemplado en una remodelación ya aprobada y que está en camino.  Refirió que el Teatro demanda una reparación general que él ha pedido y que se ha aprobado por parte de Cultura.


Las palabras de indignación de César Suárez fueron aplaudidas por el público y las de Niní, no tanto. Incluso se escucharon abucheos, entendibles si provienen de un público que le compró boletas a Suárez y que estaba disgustado por las dos inoportunas goteras que siguieron cayendo en el centro del escenario como si fuera la habitación de una familia pobrecita.


Fue notable la profesionalidad con que los bailarines checos desarrollaron la función, evitando la zona inundada. Era una mezcla de heroísmo artístico con subrealismo tercermundista.

El asunto de las goteras no es nuevo y obedece a fallas en la construcción del edificio que al parecer no ha habido forma de reparar en el techo.

Revisando la prensa se encuentra con críticas de julio del 2010, escritas por Jorge Ramos, editor de espectáculos del diario HOY, quien sostiene:” Debe ser bien difícil para un bailarín, cantante o músico, concentrarse en su trabajo para lograr una buena actuación, con una molestosa filtración en su cabeza o en su instrumento. Un secretario de Obras Públicas del  gobierno de Hipólito Mejía (2000-2004), ordenó  un trabajo temporal a la edificación, porque para corregir los vicios de construcción habría que cerrar el Teatro Nacional por un período de no menor de dos años”.

José Antonio Aybar, editor de la página web www.testigouno.com, hace cuatro años, el 27 de junio de 2010, escribió: “Pero no sólo el teatro La Fiesta exige una reparación rápida para evitar que las lluvias caídas en los últimos días en República Dominicana ahoguen esta infraestructura, ahora se suma el Teatro Nacional Eduardo Brito de Santo Domingo. Anoche, en el estreno de "West Side History" en esta principal sala de espectáculos del país, los actores y bailarines criollos que se estrenaban recibieron la bendición y no precisamente con "agua bendita", sino a través de una gotera que, de buenas a primeras, hizo acto de presencia, sin ser invitada.

Desde Diario Libre (Alfonso Quiñones), describió en 2010  “Las goteras del escenario de la Sala Carlos Piantini del Teatro Nacional y la inundación del cuarto de utilería aledaño, hablan de la necesidad de una urgente intervención por parte del Ministerio de Cultura.  Cinco minutos antes de iniciar la obra “West Side Story, el escenario tenía goteras, lo cual pone en peligro a los actores que por un resbalón podrían sufrir fracturas”.

El Teatro Nacional de Costa Rica, de 140 años de construido, presentó goteras que fueron reparadas con un arreglo general de su techo.

Por José Rafael Sosa

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