Miami pierde su vista al mar por construcción de altas edificaciones

>> 11 de agosto de 2014

Miami es una de las ciudades marítimas más reconocidas de Estados Unidos, especialmente por sus playas y su clima tropical durante todo el año.


Sin embargo, según Rafael Fornés, arquitecto cubano y ex profesor de la escuela de arquitectura de la Universidad de Miami, el desarrollo urbano de la ciudad pudiese aprovechar más del encanto de la línea costera como lo hacen otras ciudades marítimas estadounidenses, si no fuera por la construcción de edificaciones que muchas veces bloquean la salida al mar.

“La línea costera de Miami es muy incoherente y descaracterizada”, dijo Fornés, quien desde que se vinculó con la universidad hace 20 años se ha dedicado a estudiar la planificación urbana de la ciudad. Actualmente, Fornés es conferencista de la Facultad de Arquitectura y ha trabajado con sus estudiantes en distintos proyectos y ejercicios académicos.

Según Fornés, mientras que la ciudad debería desarrollarse desde el centro hacia el agua, está creciendo a la inversa, es decir, la construcción de grandes instalaciones y edificios comienza en la costa, obstruyendo la vista al agua y ocupando espacios que deberían ser de uso público.

La raíz del problema, dijo Fornés, está en el hecho de que en Miami no hay actualmente un plan estructurado de prediseño del espacio cívico de la ciudad.

“Miami esta gritando por la necesidad de un plan maestro”, dijo Fornés. “En Chicago, por ejemplo, la ciudad va creciendo pero por lo menos hay un prediseño de los espacios importantes para el público. Aquí no existe esa continuidad”.

Ricardo López, arquitecto del estudio privado Florez Lopez Architects y también conferencista de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Miami, está de acuerdo.

“Ahora que la ciudad tiene movimiento, necesitamos definir una visión que guíe todo el desarrollo para darle forma a los espacios públicos”, dijo López, quien considera que la bahía es “el espacio público más importante de la ciudad”.

El malecón de Miami, donde la tierra se encuentra con el agua, está según Fornés, “completamente invadido a nivel privado”, citando como ejemplos edificaciones inmensas como el American Airlines Arena y el Bayside Marketplace que reducen las vistas de la bahía de Biscayne y no tienen un paseo marítimo suficientemente extenso y conectado.

La falta de un plan urbanístico de la línea costera también ha creado un problema de acceso. Según explica Fornés, cuando se compran terrenos públicos cerca al agua con el fin de construir, las áreas que una vez fueron accesibles para el público se convierten en propiedad privada. A su vez, los condominios con vista al mar que se construyen cerca del agua solo los disfrutan los que pueden pagar por vivir en dichas viviendas.

Según Fornés, en el caso del downtown, esto no fue siempre así. Existen fotos antiguas de esa área de Miami donde se evidencia una extensa conexión de la ciudad con el mar, donde las vistas eran amplias, accesibles, y no obstruidas por condominios y grandes edificios. Hoy, dice Fornés, esa conexión esta “desaparecida” y “privatizada”.

Más recientemente, la ciudad ha debatido la construcción del museo del exilio cubano en la Parcela B, un terreno detrás del American Airlines Arena que ha permanecido sin uso por varios años. La acción más reciente en torno al debate fue una votación entre los comisionados del condado de Miami-Dade donde la mayoría llegó a un acuerdo de construcción que incluiría un museo y un parque.

“Es inaceptable. Es parte de esa fiebre de querer construir en el agua. No dudo que pueda haber alguien que combine el parque con el museo, pero ¿por qué existe esta obsesión de construir en el litoral, pegado al agua?” dijo Fornés, haciendo referencia también a la reciente propuesta de construir un estadio de fútbol en el downtown de Miami, que aunque fue rechazada, demuestra la tendencia de construir obstáculos entre la ciudad y el mar.

Los espacios con apertura al mar tienen también un significado sentimental para muchos residentes de Miami. Entre sus residentes hispanos, especialmente aquellos que se criaron en ciudades tropicales con cercanía al mar, existe una nostalgia por los malecones de sus infancias, desde el muy conocido malecón habanero hasta otros como el de Santo Domingo y el de Montevideo. Los fines de semana, algunos residentes recurren a los malecones de la Ermita de la Caridad y de Brickell Bay Drive para pasear, meditar, hacer ejercicios, o simplemente mirar el mar.

Aun así, estos ‘maleconcitos’ del sur de Miami son demasiado pequeños e incomunicados, dijo Fornés. “Es un concepto equivocado”, agregó. “Tiene que haber una continuidad del espacio público, que se vea como un organismo, no como una suma de partes aisladas”.

Sin embargo, los dos parques principales del downtown, Museum Park y Bayfront Park, podrían ser parte de la solución. En el 2008, el estudio de López idealizó el proyecto Biscayne Water Trolley, en el que el propósito es mejorar el acceso público a la Bahía de Biscayne y conectar los parques existentes a través del ferry, que se convertiría en una alternativa de transporte público para los residentes.

“En el downtown, el Museum Park y el Bayfront Park son espacios muy importantes, pero desconectados”, dijo López. “Existe la posibilidad de conectarlos para crear una zona peatonal mucho más larga”.

También en el 2008, Fornés trabajó con 10 estudiantes de la escuela de arquitectura de la Universidad de Miami durante un taller de verano para retratar un mapa del malecón de Miami y considerar los espacios públicos disponibles. A través de los años, los estudiantes de la facultad de arquitectura han continuado el trato de este tema, dibujando planos de la ciudad y proponiendo nuevos proyectos como ejercicio académico.

Como parte del currículo de la facultad de arquitectura, hoy en día los estudiantes participan durante su cuarto semestre en un estudio en el que plantean diseños para crear un mercado de pescadería público en un lote estrecho frente a Lummus Park, en Ocean Drive y la calle 15.

Nicolás Delgado, estudiante de arquitectura que recientemente culminó su segundo año en la facultad, participó en dicho proyecto el semestre pasado.

“El sitio lógico para crear espacios públicos en la ciudad es frente al agua, ya que es el mayor atractivo de Miami”, dijo Delgado. “Dada la naturaleza del proyecto, siempre tratamos todo el tema de cómo lidiar con el acceso al agua a través de la ciudad”.

Para establecer y presentar sus planos, los estudiantes deben entrar en contacto con vecinos y comerciantes locales y familiarizarse con los temas que más preocupan a la comunidad. Y aunque los proyectos estudiantiles no trascienden más allá del estudio, Delgado opina que es un buen primer paso, ya que se les ofrece a jóvenes arquitectos la oportunidad de conceptualizar ideas para el futuro desarrollo de la ciudad.

“Lo interesante es que la conversación acerca del tema se está teniendo, y puede ayudar a crear consciencia”, dijo Delgado. “Tener estudiantes pensando acerca del tema e involucrados en el día a día de la ciudad tendrá sus efectos, grandes o pequeños”. 

atorrealbamier@elnuevoherald.com



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