El tramo de la muerte

>> 25 de enero de 2015

La Región Este ha sido muy beneficiada con la inversión en obras de infraestructura que han ejecutado varios gobiernos. Y hay razón para ello, ya que el 80% del turismo se concentra en el triángulo Samaná-Las Terrenas-Portillo, Punta Cana-Bávaro y La Romana-Bayahibe.


Próximamente se inaugurará el tramo Uvero Alto-Miches, que extiende el Corredor Vial del Este hasta una de las zonas con mayor potencial turístico.
Actualmente, el viaje desde Santo Domingo hasta al aeropuerto de Punta Cana, se hace en dos horas, lo mismo que a Samaná y Las Terrenas. A la zona hotelera de Bávaro, entre 15 y 30 minutos adicionales, dependiendo del hotel y viajando a una velocidad promedio de 110 kilómetros por hora. A Uvero Alto tomaría otros 15 minutos y Miches 40 minutos.
¿Se imaginan la diferencia con el pasado cuando llegar a Punta Cana, cruzando Higüey y La Romana, tomaba hasta 4 horas de viaje y un gasto en combustible dos veces mayor, por los tapones que se producían en el trayecto dentro de esas dos ciudades? Llegar a Samaná era peor.
Estas obras viales, la mayoría ejecutadas a sobrecostos por no someterse a un proceso de licitación transparente, han impulsado notablemente el turismo interno y externo, ayudando a expandir su crecimiento en los últimos años.
Sin embargo, en ese trayecto a la Región Este hay un tramo de la muerte que apenas tiene 8 kilómetros de extensión. Decimos de la muerte porque no hay un lugar en el país donde muera tanta gente por accidente de tránsito que en ese pequeño espacio.
Nos referimos al tramo de la Avenida de las Américas comprendido entre el peaje y la entrada a Boca Chica. Cruzar esos 8 kilómetros en horas de la noche es algo traumático porque se pierden casi 30 minutos y se corre el riesgo de llevarse de encuentro a uno de los cientos de motociclista que se pasean por el lugar, sin luces traseras ni delanteras y hasta con 4 pasajeros a bordo o a las miles de personas que cruzan la vía de un lado a otro, poniendo sus vidas en grave peligro.
A esto se añade la salida del Puerto de Punta Caucedo de cientos de camiones, furgones y tanqueros llenos de combustibles, constituyéndose en otro peligro para los que transitan ese tramo infernal.
Uno puede tomarse 40 minutos del aeropuerto de Punta Cana a La Romana viajando por la autopista del Coral, que son unos 70 kilómetros o 25 minutos de San Pedro de Macorís a la entrada a Boca Chica por la autovía, que son unos 50 kilómetros. Pero en el tramo de la muerte, de apenas 8 kilómetros, se toma el mismo tiempo y hasta un poco más cuando el tránsito se pone pesado en los feriados largos.
Cualquier otra obra vial que el Gobierno quiera ejecutar en la Región Este tiene que estar supeditada a la terminación urgente de ese tramo, convirtiéndolo en una extensión de la Autopista de las Américas.
Su costo es alto y podría rondar los US$7 millones por kilómetro, incluyendo sus calles marginales, luces, puentes peatonales y una docena de distribuidores para las entradas y salidas más importante, como la playa, el puerto y el área urbana de Andrés y Boca Chica.
Hablamos de unos US$60 millones que salvarían muchas vidas con grandes ahorros en combustible.
Con esa vía concluida y a 35 minutos de distancia, Juan Dolio y Guayacanes serán suburbios muy poblados del Gran Santo Domingo en menos de 15 años, constituyéndose en una de las zonas más rentable para invertir.
Por José Lois Malkun

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