El Cristiano y el peligro de las Redes Sociales

>> 10 de junio de 2015

De antemano resaltamos que no hay nada malo en ellas como tal, sino en el uso que le damos y en lo que pueden llegar a convertirse. 


Pablo dice en dos ocasiones: ''Todo me es lícito, pero no todo me conviene''. 

A todos se nos está permitido estar en el mundo de las redes sociales, pero no siempre nos conviene, no siempre nos edifica. 

Ahí es donde radica el uso de cada cosa que hagamos, en el hecho de ser edificados, y ser de edificación a los demás. Somos un pueblo llamado a adorar únicamente a nuestro Dios y Señor, pero muchas veces de manera quizás inconscientes hacemos de las redes nuestros dioses, nuestra prioridad.

Puede que antes de acostarnos tenemos que ver el último mensaje o la última publicación en Facebook; al despertar, en lugar de elevar un pensamiento de agradecimiento a nuestro Padre por un día más, pensamos en que me escribió fulano o fulana. Tomamos el teléfono, ahí se nos fue el tiempo, llegó la hora de irnos y ni pensamos en Dios, ni mucho menos en sacar un tiempo para estar a sola con él. 

No mencionaré más aéreas en las que tomamos las redes en lugar de hacer lo que verdaderamente debemos hacer, esto lo dejaré a tu criterio, para que pienses en el uso que haces de éstas y el tiempo que le dedicas. Nuestras vidas en las redes son realmente falsas en el mayor de los casos, nadie publica lo negativo de su carácter, ni las cosas feas que tiene en su casa, solo se postean las cosas más lindas, y un listín de buenos deseos cuando alguien está de cumpleaños o en el día de las madres, cuando en persona no podemos ni decir una décima parte de lo que hemos escrito. 

Lo peor es que andamos en redes sociales, pero es justo en eso que nos convertimos, en un grupo de sociópatas, nos volvemos antipáticos, y tener una persona real al frente nos hace unos tontos, pues solo somos “sociables” en las redes, no sabemos siquiera instalar una conversación agradable. Y cuando estamos reunidos con más de 3 personas no sabemos socializar. No sólo estamos arruinando nuestra relación con Dios, sino que también estamos destruyendo nuestras amistades. ¿Estamos amando a Dios sobre todas las cosas, y a nuestro prójimo como a nosotros mismos? 

Debemos hacer una reforma, cambiemos todas esas cosas que no suman a nuestro crecimiento espiritual. 

Como dice Besty Torres:  "Toma el reto conmigo, cuando sientas el impulso de revisar tus redes sociales considera primero a Cristo y pídele que ponga en ti un mayor anhelo por Él y aun amor real por tu familia e iglesia." Besty Torres

Por: Rodeli A. Polanco Ventura

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