El cubano Yusnaby, el meteorito de las redes sociales

>> 2 de agosto de 2015

Su acogida en las redes sociales no fue paulatina. De pronto, un Yusnaby Pérez desde Cuba publicaba en su blog fotos, vídeos y textos como si de un reality show sobre la vida diaria en la isla se tratara. Lo que en una calle de la Habana había sucedido treinta minutos antes, media hora después se sabía en cualquier país del mundo donde se encontraba un cubano conectado a las redes.


“El mundo de la información hoy día marcha a un ritmo vertiginoso, es absolutamente necesario estar conectado e informar lo antes posible; antes de que la noticia deje de ser noticia”, cuenta Yusnaby, cuyo nombre real es Eduardo Rodríguez.
Según él encontró un sistema que le funciona relativamente bien. “Manejo una red de alertas de Google en mi correo, estoy suscrito a diversas organizaciones que tocan temas que me interesan y uso una aplicación que es mi tabla de salvación porque me ahorra muchísimo tiempo: Tweetdeck”, explica Yusnaby.
Sin embargo, acceder al internet en la isla es casi una tarea titánica. Para ello, cuenta, también encontró una vía:
“Utilizo un teléfono celular con contrato en el extranjero, que al estar en territorio cubano se conecta al servicio de datos en roaming, o itinerancia de datos, y así accedo a internet”, y explica que para el gobierno de Cuba, el celular queda registrado como si fuera el de un turista más.
El blog de Yusnaby comenzó a publicarse en enero del 2013. Recientemente cambió su nombre a Yusnaby Post y cuenta con periodistas que trabajan para su sitio en la isla y en Venezuela. También, dice, tiene colaboradores que lo ayudan con la redacción de artículos o grabación de vídeos. El tráfico que genera es de aproximadamente 2 millones de visitas mensuales.
“Mi blog se autofinancia con publicidad”, expresa el joven, quien también publica en el diario El Mundo de España, y da conferencias y charlas en el extranjero que le ayudan a no pasar hambre cuando está en Cuba y correr con los gastos de su sitio web.
Con tanta inmediatez al divulgar una noticia, cómo comprueba su veracidad es pregunta obligada.
“Trato de verificar que haya al menos dos fuentes diferentes que mencionen el tema. Hay ocasiones en la que esto no es posible y entonces trato de buscar alguien entre mis amistades que haya escuchado algo”, argumenta Yusnaby. “De lo contrario, debo actuar según el instinto y la experiencia”.
Y esto le ha traído alguna que otra consecuencia negativa, como “cuando divulgué la noticia de que ETECSA (la compañía estatal de teléfono de Cuba) tenía listo un plan para la implantación de internet en los hogares cubanos, la fuente fue un blog que filtró la información”, cuenta Yusnaby. “Dado el historial de aciertos que ese blog había tenido en el pasado decidí apostar por su credibilidad y compartir la noticia”.
Eduardo Pérez confiesa que Yusnaby surgió como resultado de la frustración que sentía al ver que no podía alzar su voz contras las cosas que no funcionaban.
“Había escuchado hablar de Yoani Sánchez y de que ella escribía sobre Cuba, y empecé a leer su blog. Para mí fue tal el shock de leer verdades sin pasar por un filtro embellecedor que inmediatamente supe que tenía que escribir también mis perspectivas y mis experiencias”, afirma.
Cuando empezó con la denuncia a través de las redes sociales optó por elegir un pseudónimo “para tratar de evitar los controles del gobierno y que hubiera un posible acoso hacia mí o mi familia”, por lo que le echó mano al nombre de Yusnaby por dos motivos:
“Soy de la generación Y, tengo amigos que tienen nombres con Y, como Yasmani, Yumisleidys, Yamilka…”, comenta. La segunda razón fue porque alguien le contó que en Guantánamo y Santiago de Cuba se estilaba un nombre que “es el fonema que resulta de pronunciar la expresión U.S. Navy”.
Y agrega: “Me pareció tan cómico que decidí adoptar ese como mi pseudónimo”.
A Pérez le ha sucedido como a muchas personas que han alzado sus voces dentro de la isla y luego se han visto envueltas en campañas de difamación.
“Esas campañas por lo general las empieza el mismo gobierno. Dentro de la isla te llaman agente de la CIA y fuera echan a andar el rumor de que eres del G2”, dice Yusnaby. “Los cubanos tienen inoculado el miedo, por eso la policía política siembra la duda, para aniquilar tu reputación. Les ha pasado a muchos. Aunque no pertenezco a ningún partido o movimiento político, me considero un opositor a la dictadura cubana”.
En estos momentos en que la prensa estadounidense se hace eco de un posible viaje del Presidente Barack Obama a Cuba en el 2016, Yusnaby opina:
“Otros jefes de Estado han viajado a Cuba en los últimos meses, de países que, en teoría, defienden los derechos humanos y la democracia, como el Presidente de Francia Francois Hollande”, y expresa su decepción al ver que el presidente francés “que en el pasado había hablado en favor de los presos políticos en Cuba, no tuviese un espacio en su agenda para reunirse con figuras de la oposición política”.
A Yusnaby le gustaría que Obama sea consecuente con todas las veces que ha dicho que él lucha por la democracia y los derechos humanos y “espero ver en su agenda, además de una sesión de fotos con Raúl Castro, espacios de encuentro con las Damas de Blanco, miembros de la oposición cubana y de la sociedad civil (no la estatal, por supuesto)”, afirma.
En estos momentos él se encuentra en Miami temporalmente —tiene una visa múltiple por cinco años— organizando la operatividad de Yusnaby Post para que funcione sin interrupciones cuando regrese a Cuba.
Eduardo Rodríguez tiene 26 años, es ingeniero en telecomunicaciones y va a tratar de “seguir viviendo en La Habana tanto como me sea posible, aunque aproveche oportunidades laborales en el extranjero, que sean las que me permitan vivir”.
Cada vez que regresa a la isla sabe que significa un riesgo latente, pero de alguna manera se siente protegido por la cantidad de seguidores que tiene en las redes, como de cierta manera le ha sucedido a Yoani Sánchez, explica Yusnaby.
Cuenta que le tomó por sorpresa el tráfico de internautas que su blog comenzó a generar cuando lo lanzó al ciberespacio, porque lo hacía como una forma de liberar su frustración, “de vivir en un sistema hermético, donde la doble moral y la doble cara es el día a día y con una gran falta de libertad de información y expresión”, y que al subir imágenes de la cotidianidad habanera en twitter “la gente se quedaba fascinada de ver una Cuba muy diferente a las arenas doradas, los mojitos y las mulatas que utiliza el turismo estatal como publicidad oficial de Cuba”.
Yusnaby cuenta con 330 mil seguidores en Twitter, 120 mil en Facebook y 104 mil en Instagram.
“No recibo dinero de nadie, ni gubernamental ni privado”. Afirma Pérez. “Siempre digo que yo no hago de la causa un negocio, sino tengo un negocio para financiar una causa, que es la libertad de Cuba”.
Su otro sueño, que Yusnaby Post pueda leerse en todos los hogares cubanos.



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