¿Podría ser Maduro primer presidente derrocado por la caída del precio del Petróleo?

>> 13 de febrero de 2016

El país tiene pocas opciones para enfrentar la crisis de deuda inminente. Hugo Chávez a menudo usaba su carisma y la riqueza petrolera de Venezuela para convencer a los compañeros miembros de la OPEP a alzar o estabilizar los precios del petróleo crudo. Pero en Caracas se sabe que Nicolás Maduro, el último sucesor del socialista, no es Chávez.


Este mes, el gobierno de Venezuela intentó sin éxito obtener el apoyo de los países productores del petróleo para persuadir a Arabia Saudita a cortar la producción de crudo para reforzar el precio del petróleo venezolano.
Esa parálisis diplomática hace eco de la estasis política en casa, donde el Sr. Maduro preside sobre una economía en ruinas.
El miércoles, los bonos venezolanos cayeron por el tercer día consecutivo basado en temores de que el país está a punto del incumplimiento, y rumores de que los miembros del equipo económico del gobierno habían debatido sobre dejar de pagar las deudas externas.
“Ya estamos al borde de un abismo y no tengo duda de que el gobierno va a fallar”, dijo Felipe Pérez Martí, ex Ministro de Planificación de Chávez.
Eso convertiría al Sr. Maduro en ser el primer líder político derrocado por la caída del precio del petróleo, que está causando una escasez masiva de alimentos y un creciente temor de que Venezuela no pagará US$10 mil millones en costos de servicio de la deuda este año.
Francisco Rodríguez en Bank of America piensa que habrá un cambio de régimen antes de un incumplimiento: “Es posible que Venezuela continúe pagándoles a los tenedores de bonos durante más tiempo de lo que pagará el salario del Sr. Maduro”.
Si el precio del petróleo venezolano se mantiene en los niveles actuales de US$25 por barril, los ingresos de exportación del país caerán a US$22 mil millones, según BofA. Después de restar los pagos de los bonos, eso dejaría cerca de US$12 mil millones para pagar las importaciones — menos de una tercera parte de la cuenta de importación del año pasado. Además, Venezuela le tiene que pagar US$6.2 mil millones de préstamos a China.
A menos que se tomen medidas para resolver la situación, la escasez de bienes básicos se empeorará drásticamente y causará “grandes tensiones sociales”.
El último golpe contra los afligidos consumidores ha sido que los centros comerciales han comenzado a reducir sus horas de operación debido al racionamiento de electricidad.
Este mes Venezuela debe hacer un pago de bonos de US$2.4 mil millones. El gobierno ha estado asaltando sus decrecientes reservas de divisas, que han caído a US$15.4 mil millones. Ésa es casi la mitad de las reservas de Argentina — que ya se encuentra en incumplimiento — pero que aparentemente está haciendo un intento por volver a la normalidad económica.
El Sr. Maduro considera que los rumores del incumplimiento son una campaña de difamación que forma parte de la “guerra económica” del país con sus enemigos, mayormente EEUU. Mientras tanto, se dice que el banco central está sosteniendo conversaciones con Deutsche Bank sobre un posible canje de oro para tener más efectivo.
Mientras que otros productores de petróleo como Azerbaiyán, Nigeria y Surinam han pedido ayuda al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial, Jesús Faría, el nuevo Ministro de Comercio Exterior e Inversión, “rechazó totalmente” ese plan de acción.
“Nosotros no adoptamos políticas neoliberales ... ni siquiera en las situaciones más extremas,” dijo.
La situación de Venezuela ya es extrema. Debe millones a las granjas lecheras en Uruguay; a la ONU que ha pedido su contribución anual; y hasta al piloto de Fórmula Uno que no puede competir porque la empresa petrolera estatal PDVSA no ha pagado su patrocinio.
Las compañías estadounidenses que tienen relaciones con Venezuela — incluyendo a Goodyear, Procter & Gamble, Colgate-Palmolive, American Airlines y PepsiCo — se han visto forzadas a realizar reducciones de valor de mil millones de dólares.
Pero eso no se compara a lo que padecen los venezolanos todos los días. Los controles de precios y la decreciente moneda fuerte han creado una escasez severa de bienes, que ahora incluyen medicamentos y repelente de insectos en medio de una epidemia regional del virus Zika.
Mientras tanto, la máquina impresora del banco central está impulsando el alza del pronóstico de inflación a sobrepasar 700 por ciento este año.
Algunos han especulado que la posibilidad de un colapso económico y una crisis humanitaria forzará al Sr. Maduro a adoptar medidas de ajuste incluyendo una devaluación y un incremento en los precios del petróleo.
Lorenzo Mendoza, el director de la compañía privada más grande de Venezuela — la productora de alimentos y bebidas Polar — le pidió al gobierno que dejara de estrangular al sector privado y que pidiera ayuda financiera internacional para prevenir un completo colapso en el suministro de alimentos.
El Sr. Maduro respondió enojado: “Si no puedes manejar tus propias compañías, entrégalas a las personas que pueden hacerlo. Eres un bandido, ladrón, oligarca, traidor”.
Mientras tanto, las filas se alargan.
Taymar Martínez — un vendedor de televisores usados — esperaba en fila en un supermercado estatal. “Yo era Chavista, pero no estoy de acuerdo con estas filas”.
Andres Schipani (c) 2016 The Financial Times Ltd. All rights reserved

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