Desprendimiento millonario para jugar por la patria

>> 7 de marzo de 2017

SANTO DOMINGO.- Con 36 años José Bautista necesita salud para jugar al alto nivel en promedio 150 partidos entre 2017 y 2018 para completar su pacto que puede alcanzar los US$55 millones en tres cursos pero que solo tiene garantizado uno de US$18 millones y hay que activar una opción mutua para el próximo año.


José Reyes no tiene posición asignada en los Mets y será agente libre en octubre, pero también puso a un lado la oportunidad de pelear por una plaza para unirse a Bautista y el resto del equipo dominicano que competirá en el Clásico Mundial de Béisbol.

Ni decir de Robinson Canó, Nelson Cruz y Jean Segura, el núcleo ofensivo de unos Marineros que quieren volver a playoffs por vez primera desde 2001, y que se puede apartar por 17 días del equipo que le pagará US$44,4 millones al trío.

A Adrián Beltré, a 58 hits de los 3,000 pero en abril cumple 38 años, ni siquiera las molestias en la pantorrilla izquierda que apenas les han dejado jugar en la pretemporada le detuvo para estar con el grupo desde la primera ronda que arranca el jueves. Viajará el miércoles de Arizona a Miami para jugar el jueves.

“Es extremadamente valioso estar aquí. Uno siempre trata de estar ahí por el país y representar y jugar por la patria. Cuando las oportunidades se permiten uno siente mucho orgullo, mucha felicidad de poder hacerlo y contento de poder estar aquí”, dijo Bautista a Grandes en los Deportes.

Un enorme desprendimiento de estos millonarios que pocas cosas materiales están fuera de su alcance. Hasta a Tony Peña, bautizado en sus días de jugador como Pelotero de la Patria y símbolo de amor por el juego, sorprende.

Como niños estrenando juguetes parecían estos estelares, que en su conjunto cobrarán más de US$200 millones en 2017, cuando llegaron al clubhouse y encontraron los uniformes con sus apellidos en la espalda y en el frente la palabra Dominicana.

Bautista tomó su móvil y fotografió las guantillas azul y rojo con las siglas RD y la subió a su cuenta en Instagram luego de la práctica mientras revisaba sus álbumes.

Reyes no se contuvo y subió también a Instagram primero una instantánea de su jersey con el número 7 colgando, luego una del grupo y más adelante otra que les tomaron a él y Canó. En horas ya tenían más de 60 mil likes entre las tres.

“Es muy difícil ver un grupo de estrellas corriendo las bases cuando no tienen ningún representante de su organización como estos muchachos lo han hecho hoy”, dijo Peña, luego de la primera sesión de trabajo junto al grupo en el LECOM Park, en Bradenton, Florida.

En un deporte con escasa paciencia para desarrollar proyectos y donde cada año más de dos mil nuevos profesionales ingresan a la industria a pelear por las 750 plazas que pueden tener activas los equipos no hay mucho espacio para el olimpismo que hace décadas incubó la hoy multimillonaria industria.

Welington Castillo llegó a los Orioles con su primer gran contrato, US$13 millones y tres años, pero dejará a un lado el trabajo de conocer un cuerpo de lanzadores con el que Baltimore aspira volver a competir en el Este de la Americana.

Carlos Santana también jugará en 2017 el último curso de su contrato con 31 años por lo que el desempeño que consiga a partir de abril le valdrá para cotizarse como las acciones en las bolsas de valores.

Jonathan Villar acaba de rechazar una oferta de extensión de los Cerveceros que le hubiese asegurado su futuro. Y va al Clásico con los colores de la bandera y el nombre La Vega en sus spikes consciente de que las posibilidades de ver mucha acción es reducida.

Segura, que ya rechazó una extensión también de Milwaukee en 2014, llega a los Marineros desde Arizona como pieza clave para un equipo que lleva tres campañas invirtiendo con agresividad.

“Recuerdo a José Bautista cuando no tenía posición segura en Toronto (2009) y de todas formas decidió ir al Clásico Mundial. Varios lanzadores también han dejado a sus equipos de Grandes Ligas y en vez de ir a ganarse un puesto, prefieren ponerse la camiseta criolla”, dijo Moisés Alou, gerente general del conjunto.

Manny Machado, nacido en Miami en 1992 de una pareja dominicana, es una de las estrellas que prometen adueñarse del Big Show en la próxima década. Desde un principio mostró un enorme deseo por estar en el equipo y ya la semana pasada explicó sus grandes razones.

“Es algo que todo mundo disfruta, jugar por nuestro país y representar a mis raíces, a la tierra de mi familia”, declaró Machado a MLB.com. “Creo que es algo que mi familia siempre quiso (ver). Mi madre. Y mi abuelo, quien descansa en paz, siempre quiso verme jugar por la República Dominicana. De allí venimos. Sé que ya les he dado muchas satisfacciones, y creo que esto será como la ‘cereza en el pastel’ para ellos, ver cómo porto en mi pecho el nombre del país de donde ellos vienen, donde crecieron”.

NPerez@diariolibre.com

Bautista, defender es la meta
A Tony Peña no le gusta el favoritismo que les dan las casas de apuestas al conjunto dominicano, además de algunos medios especializados, pero José Bautista lo asume como una actitud para afrontar el compromiso con optimismo. “No pone presión ser favorito, creo que ahí es que debe estar las expectativas no solo para nosotros sino para todo equipo, todo el que viene a este tipo de torneo debe venir con la intención de ganar y nosotros no somos diferentes más siendo los campeones, hay que defender la corona y esa es la meta”, dijo Bautista, que ayer entrenó en la primera base, pero que es el principal candidato a ocupar el guardabosque derecho como lo hace con los Azulejos de Toronto.

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