Los 23 países que rechazan recibir deportados desde EE.UU

>> 8 de marzo de 2017

De todo lo que ha hecho desde que llegó a la Casa Blanca el presidente de EE.UU., Donald Trump, lo que más polémica ha generado han sido los asuntos relacionados con inmigración, deportaciones y la situación de los criminales extranjeros.



Y ya lo había advertido el republicano cuando ganó en noviembre: "Lo que vamos a hacer es atrapar a las personas que son criminales y tienen antecedentes criminales, miembros de pandillas, traficantes de drogas. Que son muchas personas, probablemente 2 millones, quizá hasta 3 millones. Y los vamos a sacar del país o quizá los vamos a encarcelar".

Las deportaciones siguen sin pausa: el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, le dijo a la BBC este domingo que sólo esa ciudad ya ha recibido a más de 500 nacionales deportados desde Estados Unidos desde que inició la era Trump.

Pero este no es un tema nuevo. Durante los ochos años de gobierno de Barack Obama se deportaron a más de 2,2 millones de personas: los críticos lo llamaban "deportador en jefe".

Y tuvo que enfrentarse durante esos años, como lo hace ahora la presidencia de Trump y su anunciada política migratoria, a un dilema: qué hacer con aquellos que son de países que se niegan a recibirlos de regreso.

"Recalcitrantes"

El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) señala a 23 países de ser "recalcitrantes", pues "se rehúsan o son no-cooperativos" a la hora de aceptar el regreso de nacionales deportados desde EE.UU.

Entre ellos destacan China, India, Cuba, Haití y Afganistán,cuyos nacionales representan casi un cuarto del millón de personas que tienen órdenes de deportación.

En EE.UU. se estima que hay cerca de 11 millones de migrantes en situación irregular.

"Algunos de estos países son naciones pobres que pueden no tener los suficientes recursos, pero en el caso de China e India, que tendrían recursos, creo que no podemos especular diciendo que no quieren a estas personas de vuelta por ser criminales", le dijo a BBC Mundo el especialista en temas de migración David Leopold, expresidente de la Asociación de Abogados de Inmigración estadounidense.

"Creo que tiene que ver más con el papeleo que se tiene que realizar. Deportar a una persona de EE.UU. es un tema muy serio y delicado que necesita un complejo proceso", explicó.

Sin embargo, David Bier, del Instituto Cato de Washington y experto en temas de migración, cree que es una excusa.

"Países como China e India quieren evitar recibir en sus países a personas que han sido procesadas como criminales y deportadas por Estados Unidos, por eso se han demorado en diligenciar estos casos", le dijo a BBC Mundo.

Los indocumentados

Y es que la principal razón que esgrimen los países "no-cooperantes" con la política de deportación de EE.UU. es la falta de documentos que prueben de manera conclusiva la nacionalidad de la persona que deportan.

Zhu Haiquan, vocera de la embajada de China en Estados Unidos, le dijo a The New York Times que su gobierno está trabajando con EE.UU. para agilizar el proceso de deportación de los connacionales afectados, pero que debe primero certificar que el deportado es un ciudadano chino.

"Nos adherimos al derecho de primero verificar y recién después repatriar", señaló la vocera.

"Es una justificación. No ves al gobierno chino rechazando a científicos o a personas con un doctorado. Pero creo que con la agresividad que este gobierno está afrontando este tema, van a terminar siendo aceptadas en sus países de origen", señaló Bier.

El mismo argumento ha sido sostenido por otros gobiernos. Por ejemplo, en 2012 Haití se negó a recibir a Jean Jacques, un inmigrante de ese país que acababa de cumplir una condena por el intento de asesinato de un ciudadano estadounidense.

La razón que dio Haití para negarle el acceso al país fue en esa línea: el gobierno de EE.UU. nunca pudo probar la nacionalidad haitiana de Jacques.

Jacques quedó en libertad en 2012, debido a resolución de la Corte Suprema de 2001 que señala que no se puede retener a una persona indocumentada por más de 180 días si su país de origen no lo recibe.

"Estas personas quedan en un limbo legal: aunque pueden circular por EE.UU., no reciben ningún estatus, ni mucho menos la ciudadanía", explicó Bier.

En 2015, Jacques fue condenado de nuevo a 60 años de cárcel, en esta ocasión por la muerte de una mujer de 25 años.

Sin embargo, a pesar de que durante años tanto el gobierno de China como el de India han rechazado recibir a sus nacionales, en los últimos meses han aceptado iniciar un proceso para normalizar este asunto.

Muestra de ello es que el gobierno indio aceptó recibir en 2016 dos vuelos desde EE.UU. con personas indocumentadas.

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