El Buen Ladrón

>> 29 de noviembre de 2018

Hay sueños que nos parecen tan reales…hay realidades, que parecen sueños.

Entonces, uno se cansa de robar…en el sector privado…en el sector público. En agua tierra y mar. Nos tornamos ricos, respetados, podemos ser candidatos a cualquier posición electiva. Si alguien sospecha de nuestro inusitado crecimiento económico y nos acusa de algo y vamos a los tribunales, se llevan pruebas…cajas de pruebas…yo no puedo probar el origen de mi fortuna, el tribunal descarta las pruebas, la barra de mi defensa la forman reputados penalistas no importa lo que me cobren…y salgo libre. Dicen que van a apelar la sentencia. No importa. Hay recursos humanos y económicos abundantes.



La multitud vocea a coro “ladrón, ladrón”. Yo, ni caso les hago. ¡Son chusmas! ¡Muertos de hambre, lacras! No tengo sentencia alguna, por lo tanto, no soy lo que me vocean. Muchos lo que tienen es envidia. No soportan mi crecimiento.

Donde quiera que hemos estado en trabajo (confieso entre nosotros) que dejamos el “pelerío”, dudas, incertidumbre. Desvíos de fondos, compras adulteradas, artículos abultados en sus precios. Esto hay que saber nadar y guardar la ropa…jejejeje.

Pero nunca, absolutamente nunca hemos sido condenados. Sospechas y orejizas, no lo niego…hay que llevarse bien y ser generosos con algunos jueces y fiscales. A veces, con todos quienes manejan ese tren…hasta el último vagón.

¿Tú recuerdas al buen ladrón? Me quedé perplejo. Si es ladrón, no puede ser bueno, pensé. El de la cruz –recalcó- ¿Apellido de la Cruz? Le pregunté. -No, de los dos que fueron crucificados junto a Cristo- Ah sí, recuerdo haber leído y escuchado algo sobre ese pasaje de los Evangelios…

En el fondo, soy un alma buena. Yo robo pero no mato. No soy asesino. ¿Y las miles de personas que empeoran en sus enfermedades y mueren por falta de medicinas o una atención médica a tiempo por falta de recursos y medicinas debido al robo en la administración pública? 

Voy a misa, no como carne de cerdo y de cuando en vez canto el corito Yo Tengo un Amigo que me Ama…¿Ves?

Voy derechito al paraíso como el buen ladrón. A propósito, ¿Qué lado ocupaba el buen ladrón respecto al Maestro, izquierda o derecha?

Mi esposa me dio unos toquecitos para despertarme. Lucía malhumorado y todavía conservaba cerrado los puños. Tal vez fue una desagradable pesadilla.


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