El FRANK que conocí

>> 20 de noviembre de 2019

Por Lic. Ramiro Francisco

Luego del fallecimiento de una persona, salen a relucir sus dotes, sus valores, su radio de alcance en su espíritu filantrópico, cooperador con todos, sin distinción política partidista, status social o credo religioso.



La amistad, esa amistad sincera, no programada, sin poses ni figureos, esa amistad llamada hermandad del alma, nos quita el nudo fruto de la tristeza y damos a conocer esos calificativos de manera positiva de la persona ida a la eternidad.

Eso y más, pasa tras la muerte del siempre recordado Frank Cabrera.

De nuestra parte, solo vamos a escribir del Frank que conocimos interactuando en los medios de comunicación.

De sus programas musicales radiales y en la televisión, así como de su extraordinaria labor como maestro de ceremonias, otros hablarán y escribirán en un futuro inmediato.
Nos limitamos, al Frank que opinaba en programas como Noti-Sucesos y La Voz Libre, por solo citar estos, en los que compartimos por breve tiempo.

Recordaremos al Frank respetuoso, decente y profundo en sus comentarios.

Cero ofensa. Ni a sus compañeros, ni a las personas que llamaban, ni a empresarios o funcionarios civiles o militares que eran sujetos de comentarios.

Nunca le vimos ostentar de su preferencia política partidaria, menos de su condición de empleado oficial, para enlodar honras, defender lo indefendible y encubrir hechos de corrupción tanto en el sector público o privado.

Aunque no abusaba de su libertad, se sentía libre para opinar conforme a sus propias convicciones.

Estaba y estoy complacido y orgulloso de compartir en comunicación con una persona de esa valía. Lo manifestaba varias veces en público “en el aire”, como lo hacemos ahora, con otro joven valioso Francisco Lantigua.

Nunca hizo uso de su prestigio, de su crecimiento constante en la Comunicación para avasallar, para sacar provecho personal, para solicitar dádivas y obtener preferencias comerciales.

Quisimos enfocar el transitar de Frank desde esta óptica, desde esta visión, quizás borrosa de uno que fue por un tiempo “compañero de viaje” en la barca de la Comunicación.

Su familia, sus hijos pueden sentirse orgullosos del Frank que conocí.



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