LEY PARA TODOS

>> 15 de septiembre de 2020

 


Por: Ramiro Francisco

En países como el nuestro, el día menos pensado los medios de prensa nos traen la información de los “pleitos y rebuses” que se arman en nuestros barrios con tiros, pedradas y botellas contra miembros de la Policía Nacional y estos casos, la mayoría de las veces no van más allá, quedándose sin sanciones civiles y agentes de los cuerpos policiales enfrentados.

 


Las máximas autoridades de nuestra nación conocen, saben y hablan de planes para impedir o minimizar los hechos delincuenciales planificados desde nuestras cárceles, y se quedan solo en planteamientos y buenos deseos.

No es de ahora que se ha informado a la sociedad dominicana acerca de la necesidad de una reforma policial, y al momento de escribir esta nota, solo el cambio de nombre de jefe a director, es que se ha logrado, aunque los planes siguen siendo eso, planes o proyectos.

A veces, uno lego al fin, cree que es demasiado trabajo para los organismos de seguridad del Estado.

Venta y consumo de estupefacientes, seguimiento a los deportados, igual a quienes salen de nuestras cárceles, vigilancia migratoria, delitos de alta tecnología, uso de celulares desde las penitenciarías y cárceles, robos en instituciones del Estado, desvíos de fondos en los mismos organismos castrenses y policiales.

¿Quién rinde cuentas? ¿Quién vigila a quien? ¿Demasiado trabajo? ¿Demasiado peligro?

Hace varios años (inicio de los 80) mientras realizaba labores de electricidad en una residencia de  Costámbar, su dueño que resulto ser un alto oficial de la Armada de los EEUU, nos confiaba de los trabajos que realizan allá organismos como el Servicio Secreto, el Buró Federal de Investigaciones FBI, la Agencia Central de Inteligencia CIA, y la Drug Enforcement Administration DEA.

De la independencia que tienen para realizar investigaciones y apresamientos con todo el tiempo posible a su favor, y las consecuencias de esas pesquisas en las que grandes empresarios, militares y hasta Presidentes las han sufrido.

Quizás será pedir demasiado. Pero en nuestro país República Dominicana necesitamos una reingeniería en todos nuestros organismos investigativos que todavía no alcanzan a resolver el grave, gravísimo problema del uso de celulares en nuestras cárceles.

La complicidad es grande. Esto, si se toma en cuenta, el tiempo que pasó en la investigación sobre el paradero de un ex policía apodado La Soga, y algunos organismos de seguridad del Estado conocieron de él, cuando desgraciadamente alguien lo mató en la ciudad de Santiago.

Buenos sueldos, buena reputación de los militares y policías al mando de cuarteles y organismos de Inteligencia, respeto al ciudadano, respeto a ellos también, consecuencias claras por las violaciones a la ley para todo el mundo civil o militar…y estaremos apostando por una mejor sociedad en un futuro no muy lejano.


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